Dra. Flor De Liz Santiago Fernández, E.Ed, M.Ed Autismo y Educación Especial, LCSW en PR, FL, VA y TX. LICSW en AL, MSW, BSW, RBT, Diplomado en Psicopatología y Mindfulness, Certificada en PNL Practitioner & NLP Life Coach (Acreditado), Certified y MoCCA, ADOS 2 y ADI-R. Autora y Escritora, Administradora y Fundadora de Family Balance Therapy, LLC., Estados Unidos, Profesora en Ana G. Méndez, South Florida (Miami Lakes) y Nova Southeastern University Miami y Puerto Rico.
Hay seres humanos que van por la vida buscando a la persona perfecta para sentirse complementados. Algunos le llaman a esa persona "media naranja".
Viven cada momento de su vida esperando el encuentro con esa persona ideal que lo hará feliz.
En el camino sufren de angustia y dolor al observar cómo otras personas alegan y aseguran haber encontrado a esa persona perfecta. Por esta razón sufren decepciones, angustias, desamores intentando alcanzar aquello que parece inalcansable.
Qué lleva a un ser humano a pensar que necesita o debe encontrar a una persona perfecta o que existe una persona perfecta con la que puede compartir su vida? Por qué es tan importante? Por qué vivir la vida basando nuestra felicidad en lo que otra persona nos pueda dar?
Por qué no somos capaces de comprender que esa persona perfecta que necesitas para complementar tu vida, puedes ser tú mismo?
Tenemos la capacidad para ser felices, exitosos, triunfadores. Tenemos la inteligencia y sabiduría para dirigir nuestra vida sin la necesidad de estar atados o amarrados.
Creo en las relaciones que nos provean estabilidad emocional, familiar, económica, confianza, compañerismo, comunicación, entre otras cosas. Pero no creo en cuentos de hadas. En personas que ven su felicidad en la felicidad del otro, personas que dejan de ser ellos mismos, para agradarle a otros.
Esto me lleva a recordar la "codependencia". En ocasiones hemos permitido que la misma llegue a nuestras vidas, pero lo importante es detectarla, atacarla y alejarse.
Lector, no pierdas tiempo de tu vida buscando quién puede hacerte feliz, o buscando la persona perfecta. Busca esa felicidad en tu interior, esa cualidad perfecta que te ha dado Dios y te caracteriza.
Te aseguro que si descubres lo interesante y perfecto que eres, no pondrás tus esperanzas en algo que si llega, muy bien y si no llega bien de igual manera. Pero te sentirás feliz por haber sido tu mismo y no haber derrochado tu tiempo esperando por alguien que quizás y de acuerdo a tus expectativas de una persona perfecta, no exista.
Quienes no han tenido el privilegio de tener amigos, no pueden identificar a los amigos verdaderos. Cómo se puede distinguir y definir un amigo verdadero?
Un amigo verdadero es esa persona que ha estado contigo a través del tiempo, en buenos momentos y en malos momentos. En ocasiones son personas que conocemos por un periodo largo de tiempo, y en otras ocasiones son personas que conocemos en poco tiempo y se ganan con su forma de ser, sus atenciones y sus actitudes, ese gran privilegio de llamarse amigo.
Muchas personas han perdido la fe en la amistad, por situaciones que han atravesado en su vida. Estas situaciones los llevan a juzgar a todas las personas de igual manera. Y pierden ese privilegio de contar con un amigo verdadero.
Necesitamos de otras personas y otras personas nos necesitan.
¿Qué es lo que está sucediendo en mi país que su gente está perdiendo sus buenas costumbres y cultura? ¿En dónde ha quedado la cortesía, los buenos modales, el saludo, la consideración, la sensibilidad, la alegría?
¿En dónde ha quedado el buen provecho, los buenos dias o buenas tardes, el con permiso, el puedo, no puedo?
¿En dónde ha quedado la solidaridad, el trabajar por amor al trabajo, por vocación, por el prójimo,
el compromiso con la niñez, los envejecientes, la familia?
Salimos a la calle, a las oficinas, a los hospitales, a las escuelas, a las plazas públicas, a las tiendas, a los parques, a los supermercados y ya no vemos gente alegre, sonriente, amable, dispuesta, atenta. Ya no se practica la cortesía. Y nos preguntamos, ¿que sé ha perdido?
Sólo vemos gente enojada, molesta, agresiva, con mala educación, deprimida.
Somos testigos de la falta de sensibilidad de algunos profesionales al brindar servicios. Somos espectadores de la lucha de poder entre los partidos políticos quienes trabajan para sí, sin tomar en cuenta el bienestar de los ciudadanos.
Vemos cómo existen personas que son testigos de cómo nuestra juventud se pierde, cómo se maltrata a nuestros niños, a los animales, y se hacen de la vista larga.
Escuchamos sobre tantos suicidios, tantos asesinatos y esto se ha convertido en parte de nuestro diario vivir.
La situación económica, la falta de oportunidades, la falta de empleo, la decadencia de recursos, el ambiente que nos rodea, la desunión en las familias, y muchas otras cosas más, ha sido el detonante para que nuestra gente asuma esas actitudes y comportamiento.
¿Qué hemos perdido? Esa no sería la pregunta correcta, la pregunta correcta sería, ¿qué nos han quitado?
Hagamos la diferencia, reflexionemos. Si las cosas van mal, no tenemos por qué seguir con la corriente, sino ir en contra de la corriente.
¿Han escuchado a personas indicando que llorar es un acto de cobardía y/o de miedo? Sí fuese de esa manera pues me describo a mí misma como cobarde y miedosa.
A través del llanto limpiamos nuestra alma y nuestro corazón. Es como tomar una pausa ante alguna situación, limpiamos para así poder continuar.
Son tantas las situaciones que atravesamos que aunque intentemos ser fuertes, en determinados momentos nos derrumbamos.
Pero les comento una cosa, luego de haber llorado sea por la razón o por la situación que sea, me lleno de nuevas fuerzas para continuar. El llanto me ayuda en el proceso de sanación, me fortalece, en ningún momento me debilita, me impulsa, me levanta, me motiva, me hace más fuerte.
Reconozco que soy muy sentimental, diría que una eterna llorona y no me averguenzo al decirlo. De cada lágrima he aprendido algo y hoy por hoy puedo asegurar, al menos en mi caso personal, que cuando en ocasiones enfrento situaciones y al momento no encuentro solución o no sé cómo actuar, luego de llorar sintiéndome rendida, mi mente se ilumina y comienzo a encontrar soluciones.
El llanto nos libera. A través del mismo podemos soltar nuestras cargas y sentirnos más aliviados. Nos ayuda a ver las cosas de una manera diferente. Nos sirve para acercarnos a las personas, nos hace empáticos.
Culmino comentando que existen personas que no se permiten llorar o que otras personas los vean llorando. Hombres que piensan que el llanto les quita hombría y los hace más vulnerables. Mujeres que por tantas situaciones han colocado un muro en sus sentimientos y de igual manera evitan llorar.
Si supieran cuán libre se sienten el alma, el espíritu y el corazón luego de un desahogo a través del llanto, no se negarían ante el mismo.
No tienen que hacerlo en público, puede ser en privado, en el silencio de la noche mientras recuestas la cabeza sobre tu almohada. Y aunque no lo percibas, sí crees en Dios tus lágrimas serán enjugadas y hallarás sanación para tus heridas, para tu alma.
Cuando era una niña la única preocupación que tenía era poder dormir bien, comer y tener ropa para vestirme, jugar y compartir con mis hermanos y amigos. De la mayoría de mis situaciones, se ocupaban mis padres. En realidad no tengo de qué quejarme, porque a pesar de las diferentes situaciones, nunca me faltó la comida, la vestimenta y mis necesidades básicas siempre fueron cubiertas y satisfechas por mis padres.
Mientras fui creciendo y desarrollando, mis preocupaciones e intereses comenzaron a cambiar. Ahora sólo me preocupaba por ser una buena estudiante y poder enorgullecer a mis padres.
Les aseguro que hice todo lo posible por causarles orgullo. Pero dentro de todo se cometen errores que gracias a Dios se pudieron enmendar con el paso del tiempo.
Hoy por hoy, como toda una mujer adulta, madre, esposa y profesional, les puedo comentar que son muchas más las preocupaciones y responsabilidades. Como madre, mi preocupación es que mis hijos se sientan seguros, que estén bien cuidados y que al igual que hicieron mis padres conmigo, las necesidades de mis hijos sean satisfechas y cubiertas de igual manera, y de todo lo anterior me ocupo. Una de mis mayores responsabilidades es brindarles amor, atención y todo lo que conlleva ser no sólo una madre, sino una excelente madre.
Como esposa, mi mayor preocupación es ser la esposa, amiga, compañera y amante ideal. Cumplir con mis deberes y responsabilidades como esposa.
Como profesional, mi preocupación es dar el máximo de mí, educarme día por día, adquirir experiencia, ser competente y mantener profesionalismo. A esto le añado el permitirme crecer y escalar.
Como mujer, mi preocupación es poder ser un ejemplo positivo para otras mujeres y que las mismas puedan aprender a través de mis experiencias.
Cumplir con cada una de las responsabilidades que me tocan y el tener tantas preocupaciones, reconozco que puede ser un poco difícil. Pero de igual manera reconozco que con enfoque, disciplina, e interés se puede cumplir con todo de una manera exitosa. Basta con desear ser mejor persona cada día y poseer un gran deseo de superación.
Siempre que dialogo con mi hija de 16 años, cuando tiene alguna dificultad o problema o alguna preocupación, le digo que medite, que tome las cosas con calma para así tomar las mejores decisiones y que disfrute su momento, pero que actúe. Le comento que en el futuro serán más grandes sus preocupaciones y responsabilidades y que desde ahora debe prepararse.
Es muy hermosa esa transición de niña a mujer. Cada etapa tenemos que vivirla con intensidad y disfrutar cada experiencia porque de cada una aprendemos para bien o para mal. Cada experiencia nos marca como seres humanos.
Les invito a realizar un autoanálisis. Evalúemos lo que éramos desde niñas, lo que somos y lo que deseamos ser. Les invito al igual que yo lo hice, a buscar fotos que marquen su transición física de niña a mujer y mediante dichas fotos, analizar los recuerdos guardados y vividos en cada etapa. Les aseguro que será una grata experiencia recordar y revivir ese cambio de niña a mujer.
Invito a los caballeros a realizar el mismo ejercicio, su transición de niño a hombre.
Espero te encuentres mejor
al recibir esta carta la cual ha sido escrita desde lo más profundo de mi
corazón y sin la intención de ofenderte. Sólo quiero compartir contigo algunas
cosas.
¡Cuántas personas has ido
perdiendo con el paso del tiempo! Anteriormente era de una manera paulatina y
en la actualidad de una forma desmedida.
Quiero que sepas que no ha
sido por ti, sino por personas irresponsables e incompetentes que han estado en
el poder y que se suponía, te hicieran crecer como país y te representaran de
una manera digna. Personas que han antepuesto sus intereses, sobre los
intereses de tu pueblo, de tu gente.
¡Cuán doloroso ha sido para
muchos abandonarte, marcharse y tener que salir de tus tierras! Han tenido que
alejarse de tu cálido clima, de tus hermosas playas y bellos paisajes, de la
calidad humana de tu gente.
Quienes nacimos junto a ti,
llevamos en nuestro corazón el más intenso deseo de permanecer unidos a ti para
siempre, porque te amamos. Amamos ese pedacito de tierra maravillosa que nos ha
visto nacer y crecer.
Esas personas que te han
causado daño con el pasar del tiempo y de los años, son los causantes de que
más y más personas cada día decidan y planeen abandonarte sin quererlo, para
así poder encontrar nuevas oportunidades y nuevos desafíos.
Estas personas
representan colores, mas no te representan, no les importas tú, ni tu
bienestar, ni tu gente. Al fin y al cabo cuando cambian de color, algunos de
ellos se marchan de igual manera sin importarles lo que sucederá contigo y los
desastres que causaron.
Es increíble cómo a través
de sus acciones, de sus malas decisiones y de su incompetencia obligan a los
tuyos a salir huyendo, porque lamentablemente les cortan las alas cuando aún
están iniciando su vuelo. Impuestos por aquí y por allá, piden que tú pueblo
cumpla pero ellos no cumplen con tu pueblo y permanecen como si nada ocurriera.
Mientras tanto empujan a
unos a depender del gobierno totalmente, porque cuando tienen deseos de
triunfar, trabajar y echar hacia adelante, quienes te representan obstaculizan
sus deseos de hacer cosas diferentes.
¿Sabes, Puerto Rico que
muchos comentan que contigo es mejor no trabajar que trabajar? Es intolerable
cómo esas personas han cambiado la mentalidad de alguna gente de tu pueblo y
que lleguen a pensar de esa manera, cuando la realidad es que necesitamos estudiar
para prepararnos y trabajar para salir hacia adelante. Se ha cambiado la
mentalidad de ese sector trabajador que sale día por día a hacerle frente a la
vida. Pero su mentalidad cambia al ver como tus representantes los castigan,
cuando en realidad deberían premiarlos por su trabajo.
Todo sube, la comida, las
utilidades, los impuestos, sin embargo los ingresos en la mayoría de los casos
de la clase trabajadora son absurdos y no les da para sobrevivir.
Sólo quiero decirte que nuestros
hijos necesitan una educación de calidad en donde no haya excusas y la
prioridad sean los estudiantes, los niños y adolescentes quienes son el futuro
del mañana. Hasta la educación de esos niños, de tus niños se está viendo
afectada y todo pasa como si nada.
Me causa mucha pena, mi
Puerto Rico bello, porque yo te amo con todo mi corazón y pertenezco a ese
grupo de personas que piensa que aunque mi deseo hubiera sido luchar y salir
hacia adelante contigo, triunfar a nivel profesional en mi hermoso país, no
tienes nada que ofrecerme. No por ti, sino por ellos y como tengo hijos,
familia, gastos, compromisos como los tienen todas las personas, y como tengo
la ambición de llegar lejos y adquirir todo lo necesario para el bienestar de
mi familia y el propio, te diré adiós. No en este momento, no ahora, porque me
estoy preparando como es debido para luego si Dios permite, marcharme.
Si llego a cumplir mis metas
y partir, ¿sabes cuándo regresaré? Cuando mi Puerto Rico, el Puerto Rico al que
amo deje de ser dirigido por colores, por hombres y mujeres que sólo gobiernan
y dirigen a su conveniencia. Cuando eso suceda, volveré. Porque repito con
certeza que te amo al igual que te aman todas esas otras personas que se han
marchado de igual manera.
Y mi corazón se estremece
cuando veo tu bandera, mi bandera, cuando escucho tu música, mi música. Cuando
veo cómo te representan dignamente en deportes, competencias y otras áreas en
las cuales nosotros los puertorriqueños sabemos brillar.
Te amo Puerto Rico, pero ¡cuánto
daño te han causado! Pido a Dios que tome tus riendas y permita que al poder
lleguen personas verdaderamente comprometidas, que de verdad representen los
intereses de tu pueblo y así no sigas perdiendo tanta gente buena, tantos
puertorriqueños.
Ahora me despido y mientras lo
hago te diré que continuaré luchando como de costumbre por oportunidades junto
a ti, esperando que todo pueda mejorar.
Sinceramente,
Flor De Liz
Con dolor en mi corazón
dedico este artículo a quienes han representado a mi país, Puerto Rico a través de los años. a quienes
han sido sus gobernantes y quienes han trabajado para ellos para que tomen conciencia. Porque si Puerto Rico está como está no es por culpa de un sólo gobierno, sino por la ineficacia de todos los gobiernos que han pasado.
Hace algunos años atrás un
pequeño muy cercano a mí, mi sobrino quien el día de hoy cuenta con 9 años de
edad, tuvo un accidente en una playa en donde estuvo a punto de morir ahogado.
Justo en ese momento cuando
sus padres lo encontraron flotando ya casi sin vida, mi hermano quien para esa
fecha se desempeñaba como Paramédico y quien también era tío del niño, se
movilizó de inmediato, muy nervioso para asistirlo.
Recuerdo que mi hermano
decía que estaba acostumbrado a enfrentar situaciones como esa, pero que jamás
le había tocado con un familiar tan cercano. Cada vez que se expresaba de esta
manera brotaban lágrimas de sus ojos.
Cuando se acercó a mi
sobrino y su sobrino, hizo todo lo que estuvo a su alcance hasta que gracias a la
ayuda de Dios y a su intervención el pequeño volvió a la vida de una manera
milagrosa. En ese instante mi hermano se convirtió en su héroe.
Años más tarde, cuando mi hija
tenía 9 años de edad, fue mordida por un perro pitbull en el área del rostro y
de una de sus manos. Cuando esto ocurrió nos encontrábamos en la casa de mis
padres y el perro se acercó y la tomó por sorpresa. En ese momento mi esposo al
escuchar los gritos de mi hija, se armó de valor, se acercó al perro y lo
enfrentó gritándole fuertemente con una vara en sus manos, hasta que el perro
se asustó y milagrosamente soltó a mi hija. Aunque el perro le causó heridas,
reconozco que pudo haber sido peor. En esa situación mi esposo se convirtió en
el héroe de mi hija de igual manera.
Una familia muy cercana se encontraba
atravesando una situación económica muy difícil. Se encontraban desempleados
por motivos ajenos a su voluntad. Estaban a punto de perder todo lo que poseían,
las deudas se habían acumulado, debían muchos meses de renta y estaban a punto
de quedarse en la calle. Justo cuando la situación no aparentaba mejorar y todo
les iba de mal en peor, llegaron dos personas hacia ellos, una de ellas una
amiga conocida desde hace mucho tiempo, la cual les prestó dinero para cubrir
unas deudas hasta que pudieran adquirir un empleo y la otra la cual siendo
desconocida, a través de su ayuda e intervención adquirieron una vivienda
adecuada y en un tiempo récord, librándose así de un deshaucio y tener que ir a
la calle. Estas dos personas se convirtieron definitivamente en heroínas para
esta familia que tanto necesitaba.
Todos, en algún momento dado
en nuestras vidas, en alguna circunstancia o situación hemos tenido la
presencia de un héroe o heroína. Un héroe es una persona que en algún momento
dado se ha distinguido o ha sobresalido por realizar alguna hazaña fuera de lo
común. Es una persona que ha realizado algún gesto con mucho valor.
Todas estas experiencias
antes compartidas relatan cómo esas mismas personas realizaron actos que desde
mi punto de vista han sido actos de heroísmo.
Un héroe siempre debe ser
reconocido y se deben compartir sus acciones y hazañas para que las mismas sean
reconocidas y emuladas por otras personas.
Mediante este artículo
pretendo que se reconozca a todos esos héroes en cualquier parte del mundo. Yo
por mi parte pido un aplauso para un héroe, para cada héroe. Esas personas que
sin importar los riesgos o lo que tuvieran que enfrentar, sin importar si
conocían o no a la persona necesitada, les brindaron su mano amiga, se
sacrificaron sin pensarlo y tomaron la acción correspondiente cuando era
necesaria. Para todos ustedes, un aplauso muy fuerte.
Dedicado a mis héroes y
heroínas: Dios, Jesús Joel Santiago Fernández, Juan Miguel Mercedes Pérez,
Raquel Cruz Vega, Yubelka, mis padres, entre otros.