Friday, January 12, 2018

¿Cómo puedo ayudar a los padres de un niño o niña con autismo?

Por: Flor De Liz Santiago Fernández, Trabajadora Social, Especialista en Autismo, Autora y Escritora


Hoy compartía con una persona muy especial para mí, la cual tuve el privilegio de conocer hace unos cuantos años (18 si mi memoria no falla). En nuestra conversación surgió el tema de los niños y niñas con autismo, porque como sabrán quienes ya me conocen, este es un tema en cada una de mis conversaciones. 
En la misma ella me explicaba que no comprendía por qué una joven cada vez que se topaba con ella, le agradecía por lo que hacía por ella y su hijo. Sin embargo, esta persona en su interior pensaba que en realidad no había hecho mucho por esta joven.
Al escuchar sus palabras de inmediato me identifiqué y le respondí de la siguiente manera: “nosotros los padres de niños y/o niñas con autismo enfrentamos tantos rechazos hacia nuestros hijos, tanta intolerancia por parte de otras personas cercanas y no cercanas, sin contar las críticas, burlas o señalamientos de personas incultas o que no están educadas en el tema, que cuando recibimos un detalle aunque sea mínimo hacia nuestros hijos, aunque sea un saludo, una mirada, o una sonrisa, para nosotros es más que suficiente y nos sirve de aliciente”. Aunque esto sea incomprensible para muchas personas.
Muchas veces un gesto noble, una mirada empática, entre otras acciones, nos demuestra que la mentalidad de las personas está cambiando. Por otro lado, cuando nos enfrentamos con personas insensibles, burlonas, maleducadas, que no comprenden lo que es el autismo y sus implicaciones, nos genera impotencia y sentimientos de coraje. Porque reconozco que en ocasiones, al chocar con las actitudes de ciertas personas me genera un poco de molestia a pesar de mi preparación académica. En esos momentos me invade la desesperanza y el dolor como madre al percibir la incomprensión de otras personas por falta de conocimiento.
Luego me detengo a meditar sobre lo ocurrido, pensando en qué podría hacer para brindar a esas personas que carecen de educación en cuanto al tema, herramientas para que de alguna manera nos puedan ayudar a nosotros los padres. Por lo que más adelante les compartiré dichas herramientas dirigidas a esas personas que no tienen el conocimiento requerido sobre lo que es el autismo, sus manifestaciones y todo lo que conlleva y algunas ideas para que puedan ayudarnos.
En mi análisis pude identificar que no es complicada la ayuda que otras personas pueden brindarnos para que el proceso junto a nuestros hijos sea uno más llevadero. Entre estas mencionaré las siguientes para que puedan tomar conciencia:
  • Una mirada de comprensión y no de juicio
  • Una palabra de aliento
  • Una sonrisa
  • No reflejar gestos de desprecio
  • Que puedan acercarse a los padres y ofrecerles ayuda.
  • Empatía
  • No actuar como si el mundo se estuviera terminando.
  • Si tienen alguna duda, preguntar y orientarse.
  • Evitar pensamientos como el creer que el niño o la niña es un o una malcriada.
  • Brindarle palabras de aliento a los padres como por ejemplo: “No hay                 problema, comprendo,  entiendo, tranquila o tranquilo”.
  • Solidaridad
  • Entre otros.

Es fácil juzgar, señalar y criticar, pero quisiera que estas personas se preguntaran acerca de cuál sería su reacción si se encontraran en nuestro lugar. Nos es suficiente enfrentar cada situación diaria que vivimos en el proceso para ayudar a nuestros hijos, para tener que soportar la intolerancia de las demás personas.
Nosotros los padres de niños y niñas con autismo no tenemos por qué estar explicando continuamente por qué estos se comportan de tal o cual manera, porque al fin y al cabo, es nuestra vida privada y la privacidad de nuestros hijos. No obstante, si optamos por orientar, educar, capacitar y dirigir a estas otras personas para que dejen a un lado su ignorancia, es nuestra decisión.
Como trabajadora social (profesión que amo) y como madre (rol que desempeño con total entrega, amor y pasión), me he propuesto defender los derechos de los niños y niñas con autismo y de sus familiares. Por otro lado, reclamo la unidad de todos aquellos que somos afectados o impactados por las actitudes negativas motivadas por las razones que sean, por parte de aquellas otras personas que constantemente hieren, lastiman y laceran la autoestima de nuestros hijos y la de nosotros como padres en el afán por echarlos hacia adelante. Es hora de que cada persona comprenda que existen maneras para colaborar y ayudar a cambiar el pensamiento y sentir de la mayoría de las personas en la sociedad.
Culmino por compartirles, que en el diálogo establecido con esa persona especial en mi vida en el día de hoy, me sorprendieron sus palabras. No porque sea una persona inculta, porque es una persona totalmente preparada, capacitada y profesional, sino porque expresó unas palabras las cuales comparto por completo y hoy quiero que ustedes las guarden en su corazón y son las siguientes: “El autismo es una parte de nuestros hijos, pero no constituye su todo”. Esto es totalmente cierto. Porque como he explicado en otras ocasiones, ellos son mucho más que su diagnóstico.
Les invito a continuar educando y anunciando al mundo que existen formas sencillas de ayudarnos a crear conciencia y colaborar con nuestros hijos y con nosotros. 
¡Podemos hacerlo!
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Libro: "Intervención Social con Familais de Niños/as con el Trastorno del Espectro Autista".

Wednesday, January 10, 2018

Síndrome del Cuidador en los padres de niños y niñas con autismo


Por: Flor De Liz Santiago Fernández, Trabajadora Social, Autora y Escritora

Los padres de niños y niñas con autismo enfrentamos grandes retos diariamente. Cargamos sobre nuestros hombros responsabilidades y roles los cuales asumimos con amor y total entrega porque nos interesa el bienestar de nuestros hijos y nos sentimos muy comprometidos con ellos. De igual manera reflejamos grandes necesidades las cuales no pueden pasar desapercibidas. Por lo que obviando un poco nuestras responsabilidades, optaré por enfocarme directamente en nuestro rol principal como cuidadores primarios y en una necesidad en particular, la necesidad de respiro. Esto con el fin de evitar lo que conocemos como: “El Síndrome del Cuidador”.

El Síndrome del Cuidador repercute en la salud tanto física y mental de los padres, adjudicándole una consecuencia negativa (Seguí, Ortiz-Tallo, & De Diego, 2008). Estos autores señalaron en su artículo que el proveer cuidados diarios, continuos y a largo plazo a niños con algún tipo de dificultad en su desarrollo puede convertirse en una amenaza para los cuidadores (padres), y en un factor de riesgo para la salud mental y física.

Desde mi punto de vista como trabajadora social, esto puede evitarse cuando surge la alternativa de respiro para esos cuidadores primarios, padres, madres o personas responsables. Esto les provee la oportunidad de fortalecer esas áreas que pueden convertirse en factores de riesgo para su salud y de esta manera puedan continuar luchando por sus hijos e hijas, como corresponde.

Seguí et al. (2008), describió al autismo y los trastornos incluidos en este, como uno de los más complicados y serios de los trastornos en el desarrollo infantil, debido a la constante fuente de estrés que enfrenta la familia. A esto le agregó las dificultades que presentan los padres o cuidadores aludiendo a déficits en la comunicación y en las relaciones sociales, la autoagresión, las conductas repetitivas y estereotipadas, las dificultades en cuanto a la comunicación y el lenguaje, dificultades conductuales, entre otros. Estas últimas fueron descritas como situaciones que alteran la vida familiar y social de los padres, madres y/o cuidadores primarios, quienes en la mayoría de las ocasiones tienen que realizar ajustes en su vida diaria para adaptarse a dichas situaciones, conductas o dificultades.

No obstante, aunque como padres hemos experimentado algunas o todas las situaciones antes mencionadas, reconocemos que a pesar de reflejar en determinados momentos el Síndrome del Cuidador, amamos la labor que realizamos.

Como bien mencioné, uno de los roles principales con nuestros hijos es el de cuidadores primarios. Esto implica depositar todo nuestro esfuerzo para lograr que nuestros hijos adquieran destrezas que les permitan vivir una vida digna e independiente. En el proceso experimentamos agotamiento físico, psicológico y emocional, ligado a las arduas tareas que realizamos como parte de nuestro rol.

Entre nuestras tareas podemos resaltar el llevar a nuestros hijos e hijas a sus respectivas terapias, ocuparnos de que reciban un tratamiento y educación adecuada que se ajuste a sus necesidades. Por otro lado, ayudarlos y apoyarlos para que puedan ser independientes, que puedan adquirir y desarrollar destrezas para la vida diaria, entre otras actividades las cuales nos consumen el tiempo y pueden llegar a desgastarnos físicamente.  

Al inicio de este artículo expuse la necesidad principal que experimentamos como cuidadores primarios e hice referencia al respiro, reconociendo que amamos a nuestros hijos por encima de cualquier situación o circunstancia. Pero la necesidad de este es una latente en cada madre o padre de un niño o una niña con autismo, similar a la necesidad de los cuidadores de pacientes con alguna enfermedad terminal.

Por otra parte, el respiro consiste en que tenemos la necesidad de sentir que podemos contar con la mano amiga de alguna persona o familiar, que nos pueda facilitar un momento para poder descansar de nuestras funciones o roles y nos permita un espacio para nosotros, porque al fin y al cabo somos seres humanos. Que se nos permita tener tiempo para cuidar de nuestra salud física y emocional, que podamos recrearnos y recargar energías para continuar con el trabajo que a diario realizamos como parte de nuestro compromiso como cuidadores. Que se nos brinde una ayuda en el proceso de cuido, protección y atención de estos en algún momento, porque en la mayoría de las ocasiones nos sentimos solos, desamparados y abandonados y no contamos con algún recurso de apoyo.

Es necesario que cada padre, madre y/o cuidador de un niño o niña con autismo pueda contar con algún recurso a su lado, por lo que como trabajadora social y madre de un niño con autismo recomiendo que iniciemos una búsqueda para lograr tener acceso a esos recursos que nos permitan disfrutar de un respiro. Esto redundaría en mejorar nuestra salud emocional y física y que podamos ser más productivos para el beneficio de nuestros hijos e hijas que tanto nos necesitan.

Referencias


Seguí, J. D.-T. (2008). Factores asociados al estrés del cuidador primario de niños con autismo:
           Sobrecarga, psicopatología y estado de salud. Anales de Psicología, 1-6.

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(Próximamente estaré publicando mi próximo libro, en esta ocasión relacionado al autismo).

Saturday, December 30, 2017

¿Por qué tengo que ser y actuar como él o ella quiere?

"Seré como yo quiero y he decidido ser"
Muchos nos preguntamos por qué tenemos que ser o actuar de tal o cual manera para agradar a nuestra pareja. Yo me pregunto, ¿es justo que modifiquemos nuestra manera de ser por agradar a otro u otra aunque ese otro u otra sea la persona que amamos y expresa amarnos.

Desde mi punto de vista NO. Quizás podemos modificar una que otra cosa si en realidad esto nos hace sentir bien. Pero si en el proceso sentimos que nuestra pareja lo que pretende es cambiarnos por completo y modificarnos para que seamos a su manera y a su gusto, permítanme decirles que esa persona en realidad no nos ama. Por lo que debemos salir de inmediato de una relación como esta, y hacerlo lo antes posible. Quien te ama, te acepta tal cual eres.

Antes de amar a otra persona, debemos comenzar por amarnos a nosotros mismos. Cuando nuestra pareja percibe que no nos amamos o aceptamos tal cual somos, puede utilizar esto a su beneficio para manipularnos psicológicamente. Por lo que tenemos que estar alertas.

En determinados momentos podemos aceptar de nuestra pareja una opinión, una crítica constructiva, alguna orientación o su consejo ante cualquier situación, evento, o circunstancia, pero no podemos permitir que esta sea la norma que rija nuestra relación. Tenemos nuestro criterio y opinión la cual debe ser valorada y respetada.

Cuando nuestra pareja expresa que nos vistamos de tal o cual manera, que no actuemos de tal o cual forma, que no hagamos esto o aquello, ¡ojo!, no siempre lo hace por y para nuestro bienestar (aunque hay sus excepciones). Más bien lo utiliza como un medio para controlarnos o para mostrar su inconformidad con nosotros. Para decirnos: "te quiero si te ves como yo quiero, no como te sientas cómodo o cómoda".

Apoyo el tipo de relaciones de parejas basadas en el respeto, la cordialidad, la cortesía. Sobre todo cuando existe amor real y cuando hay aceptación de ambas partes. Porque debemos partir de la idea de que NADIE es perfecto.


Así que culmino este corto desahogo afirmando que toda aquella persona que se encuentre en una relación en donde se sienta controlada, manipulada, y sienta que no puede ser ella misma porque de manera cordial se le ha obligado a ser o actuar de alguna manera, SALGA y CORTE de inmediato. En este tipo de relación NO HAY NADA QUE BUSCAR

Culminemos con todo aquello que pueda llegar a convertirse en violencia de género. ¡Podemos hacerlo!

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Tuesday, December 26, 2017

Cuando uno de los padres no acepta el diagnóstico de Autismo (TEA) de su hijo o hija

"Necesito que mis padres estén unidos, me acepten como soy y me comprendan". 
















Por: Flor De Liz Santiago Fernández, Trabajadora Social, Especialista en Autismo, Autora y Escritora
Es difícil y complicado recibir una noticia acerca de que alguno de nuestros hijos ha sido diagnosticado con el  Trastorno del Espectro Autista u otro trastorno de salud mental. Esta situación se incrementa cuando luego de dicho diagnóstico uno de los padres no acepta o reconoce que su hijo o hija haya sido diagnosticado/a.  
Cuando esto sucede la carga emocional recae únicamente en la persona que decide luchar para echar hacia adelante a ese hijo o hija. Mientras, enfrenta una lucha diaria con su pareja para que esta pueda reconocer que el diagnóstico es un hecho y que les toca trabajar con la situación.
En el proceso de negación, quien no reconoce el diagnóstico comete errores que afectan de manera negativa a quien padece dicho trastorno. Errores que pueden llevar a su hijo o hija a sentir frustración ante sus requerimientos. Entre estos, pretender que su hijo o hija realice tareas demasiado complicadas, pretender que reaccione de la misma manera que otros niños no diagnosticados ante eventos, situaciones, actividades, o sencillamente en el proceso de educación y aprendizaje, comparándolos sin percatarse del daño que les ocasionan.
De esta manera pasa a convertirse en una persona exigente, agobiando a su hijo o hija y a su pareja quien sí ha reconocido y aceptado el diagnóstico. Esta actitud termina por causar frustración tanto en su hijo o hija como a sí mismo y lo lleva sin planificarlo a incurrir en maltrato emocional hacia estos, lo que va en contra de la ley. 
Una actitud de negación promueve que se afecte el ambiente social de ese niño o niña, definiendo el ambiente social como ese conjunto de hechos sociales, externos al individuo, que afectan su comportamiento (Ander-Egg, 2003).
Quien asume una actitud de negación lo hace por un sin número de razones entre las cuales pueden destacarse: la falta de conocimiento y la educación en cuanto al tema. Estos piensan que si reconocen que su hijo o hija padecen tal condición, es aceptar que no tienen la capacidad para realizar ciertas actividades o para funcionar adecuadamente. Otros se niegan ante el diagnóstico porque se sienten culpables de lo que les ocurre a sus hijos e hijas, entre otras razones.
Por otra parte, quien se dispone aún en contra de su pareja a enfrentar el diagnóstico de su hijo o hija, sufre en carne propia el rechazo de esta ante la situación que enfrenta.
Muchos padres desconocen que a pesar de un diagnóstico, su hijo o hija puede desarrollar las capacidades para vivir una vida independiente y plena mediante la intervención temprana.
Como Trabajadora Social y basada en mi experiencia como madre, recomiendo a profesionales que luego de realizar un diagnóstico de autismo u otro trastorno en algún niño o niña, se trabaje con la familia para orientarlos en cuanto a este. Que se provean las herramientas necesarias para que puedan sentirse preparados ante los nuevos retos que enfrentan, que se les brinde seguimiento, se les escuche mediante un conversatorio empático, se les eduque y se les acompañe en el proceso. De esta manera podríamos ayudar  a esos padres que por alguna razón se niegan a aceptar el diagnóstico de su hijo o hija, para que puedan comprender la relevancia de su apoyo y de igual manera serviría de respiro para esa otra parte que desde el inicio decidió aceptar la situación y tomar el control de la misma.
Para disfrutar de los logros y avances en el desarrollo de nuestros hijos, debemos comenzar por aceptar que estos puedan tener algunas limitaciones y que nos necesitan para poder superar las mismas.
Recibir la noticia sobre un diagnóstico de TEA en nuestros hijos implica grandes retos, pero podría tomarse como una oportunidad para unirnos más como pareja y juntos luchar para que ese hijo o hija pueda gozar del derecho a una vida digna y plena. ¡Nuestros hijos e hijas nos necesitan! ¡No le demos la espalda porque son mucho más que su diagnóstico!

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Referencias
Ander-Egg, Ezequiel. Diccionario del  Trabajo     Social. Argentina: Lumen Books/Sites Books,
2003.


Saturday, December 23, 2017

Vivir para nosotros mismos: ¿Egoísmo o acto de amor propio?

¡Desde hoy comenzaré a vivir por y para mí!
Luego de mirar hacia el pasado, de observar todo el camino que he recorrido, luego de haber evaluado los errores que he cometido y los logros que he alcanzado, me he detenido a analizar lo que será mi futuro y el camino a seguir.

En mi análisis he descubierto que NUNCA había vivido para mí, sino para ayudar y complacer a otros. Para que tuvieran la oportunidad de ser felices y progresar, mientras disimuladamente y sin percatarme me hacía a un lado, para darle paso a ellos y ellas. Mientras mi vida se apagaba lentamente.  

Pero en este punto de mi vida, mi manera de pensar ha cambiado. Muchos pensarán que actuaré de manera egoísta, pero sin que me quede nada por dentro, expongo con mucho respeto, que ya no me interesa lo que otros puedan pensar acerca de las decisiones que tomo en cuanto a mi vida. Por lo que he decidido que viviré para mí y aceptaré todas sus implicaciones.

Vivir para uno mismo no implica en ningún momento ser egoísta. Este argumento lo utilizan aquellas personas que pretenden que continuemos toda la vida dependiendo de que ellos y ellas sean felices para que nosotros no podamos serlo. Vivir para uno mismo implica BUSCAR y ENCONTRAR el bienestar propio, PREOCUPARNOS por nuestra salud emocional, física y espiritual. Es estar en paz con uno mismo, para de esta manera poder transmitir todo esto a quienes nos rodean y a los seres que más nos importan y amamos.

Vivir para uno mismo implica comprender que tenemos necesidades, requerimientos, que somos valiosos e importantes, por lo que merecemos atención, comenzando por nosotros mismos y no dependiendo de que otros nos la provean. Porque vivir para uno mismo no implica desatendernos, y colocar como prioridad SIEMPRE a otras personas por encima de nosotros.

Cuando vivimos para nosotros mismos, nos enriquecemos, crecemos y desarrollamos como personas y esto nos fortalece. Nos fortalece ante eventos, situaciones o circunstancias de la vida que puedan causarnos daño, confundirnos y debilitarnos.

Cuando nos colocamos como prioridad, comenzamos a experimentar que ejercemos mucho mejor nuestras funciones y roles, porque nos sentimos satisfechos con el trato que recibimos de nuestra parte.

Vivir para nosostors mismos implica:

  • Ser más productivos
  • Nos genera felicidad
  • Nos ayuda a ser más amorosos y comprensivos con otras personas.
  • Nos enriquece
  • Nos permite conocernos y capacitarnos para amar a otros, luego de habernos amado primero.
  • Nos provee la oportunidad de poder brindar tiempo de calidad a otros, luego de haberlo hecho por nosotros mismos.
  • Sentirnos satisfechos con lo que hemos logrado.
  • Permite que nos apoderemos de nuestras vidas.
  • Nos sirve para reflejar en otros lo que vivimos y experimentamos.
  • Nos ayuda a comprender que para dar importancia a otras personas y amarlas de igual manera, debemos comenzar con practicar con nosotros mismos.

Vivir para nosotros mismos es el comienzo de una vida exitosa, en donde todo lo alcanzado, logrado, y luchado sea porque en realidad lo deseamos.

No podemos sentirnos culpables cuando tomamos la decisión de colocarnos en primer lugar y me explico. En mi caso como madre de 2 hijos, esposa, hermana, hija, amiga, entre otros aspectos, debo procurar estar bien en todos los sentidos para poder gozar de salud y buenos momentos junto a las personas que en realidad me importan e interesan. Si me dispongo a vivir para complacer a mis 2 hijos que son dos seres diferentes e individuales, a mi esposo y al resto de mi familia, ¿en dónde quedan mis deseos, mis anhelos, mis intereses? ¿En dónde quedo yo como mujer y como ser humano? ¿Quién se preocupará por mí, porque yo esté bien?

Siempre he creído que para poder cuidar de mis hijos como merecen, estos deben observar, percibir y sentir que estoy bien. Para que esto ocurra debo vivir para mí misma en primer lugar. Esto no implica que en el transcurso no lucharé por ellos, por sus intereses y porque logren desarrollarse como seres humanos de bien. Más bien implica que no voy a dejar de cuidar de mí y preocuparme por mí, porque también soy un ser humano con necesidades, debilidades y fortalezas.

Recalco que esta actitud no es de egoísmo, más bien parte de ese amor propio que debemos tener el cual nos ayuda a vivir como deseamos, primero para nosotros porque es nuestra vida y luego para los demás.

Cuando intentamos vivir para otras personas podemos llegar a percatarnos de que nunca será suficiente lo que hagamos por y para ellas. Esto no significa que dejemos de ayudarles. Lo que significa es que no podemos obviar que SOMOS IMPORTANTES y si en algún momento faltamos, cada persona continuará su vida en nuestra ausencia.

Por lo que recomiendo que continuemos amando, que continuemos abrazando, que continuemos preocupándonos por los seres que amamos y por otras personas, que continuemos haciendo el bien y sirviendo. Que continuemos siendo seres humanos excepcionales, empáticos, solidarios, honestos, leales, respetuosos, responsables, caritativos, humanitarios. Pero NUNCA, NUNCA dejemos de vivir para nosotros mismos, o permitamos que otros nos hagan vivir nuestra vida a su manera.

¡Somos especiales, maravillosos e invaluables, no podemos olvidarlo JAMÁS! En este nuevo año, procura vivir para ti mismo/a, si no lo has hecho hasta el momento. ¡Nunca es tarde para comenzar! 

¡Te reto a experimentarlo!


Facebook: @FlorDeLizSantiagoFernadez





Friday, December 15, 2017

Desde mi corazón, mi confesión: Mi trauma con lo que hoy en día llaman: "Acoso" o "Bullying"


"Cada día me enfretaba a un nuevo rechazo y burla, lo que me mantenía constantemente intimidada". 

Nunca he querido hablar directamente sobre el tema, porque en mi edad adulta, el mismo trastoca lo profundo de mi corazón. Agradezco a Dios porque al día de hoy esta situación o tipo de conducta tiene nombre y es penalizado, pues para mi época fuimos muchos los que lo experimentamos sin saber lo que era, sin que tuviera nombre, o simplemente, porque no comprendíamos por qué nos ocurría.

Por este tema fue que surgió en mi la inspiración de escribir el libro: "Conociendo a mi Rival", porque sentía que a través del mismo podía expresar esos sentimientos guardados y ocultos. Pero hoy, luego de haber escrito y publicado el libro hace un año atrás, me siento con el compromiso y deber de contar mi experiencia en cuanto al tema y de manera más abierta.

Cada ser humano reacciona de manera diferente aunque sean expuestos a las mismas situaciones y/o circunstancias, porque cada ser humano es individual. Por lo que ante un mismo evento o suceso en la vida, no podemos pretender que las personas reaccionen de igual manera.

Actualmente cuento orgullosamente con 39 años de edad. Hoy les confieso que en mi niñez sufrí mucho por los comentarios que diariamente y constantemente expresaban mis compañeros de escuela hacia mí. Hoy por hoy recuerdo sus rostros, recuerdo a cada uno de ellos y ellas, como recuerdo cada uno de sus comentarios. Porque definitivamente tengo que reconocer que efectivo al día de hoy, cada uno de ellos y ellas y cada uno de sus comentarios devastadores, me llevaron a convertirme en el ser humano y en la mujer que soy.

Ante lo antes expuesto, tengo que reiterar que para mi época de estudiante, estas conductas no eran reconocidas, como tampoco penalizadas, por lo que pasaban desapercibidas. Expresiones tales como:

  • “Pica flor”- En alusión a mi nombre
  • “Monstruo”- En alusión a mi rostro y a mi físico ya que era extremadamente delgada.
  • “Eres asquerosa”- Aludiendo nuevamente mi físico.
  • “Esqueleto”- Haciendo referencia a mi delgadez.
  • “Guayo”- En alusión a mi rostro ya que en mi adolescencia mi rostro estaba marcado por el acné.
  • Entre otros, los cuales en realidad no puedo mencionar por este medio.

Todas y cada una de estas expresiones y muchas más, me acompañaban durante mi desarrollo e iban afectando de manera negativa sin lugar a dudas mi autoestima. Cada vez que escuchaba alguna de estas expresiones u otras (porque a la hora de causar daño mis compañeros y compañeras de clases eran bien creativos y creativas), mi corazón se estremecía de dolor, se rompía en pedazos y se desmoronaba poco a poco. Me sentía el ser más despreciable del universo. Tal era la magnitud del daño causado, que en determinadas ocasiones no deseaba asistir a la escuela. En cuanto a esta, cabe destacar que en los pasillos de cada una de las escuelas a las que asistí, me acorralaban y me gritaban a coro improperios hasta el punto de provocarme llanto. Esto lo vivía a diario tanto en la escuela elemental, intermedia y superior.

¿Qué puedo decirles de mi experiencia en el autobús escolar? Ese era, desde mi punto de vista el peor de los escenarios. En el mismo me halaban el cabello, me empujaban, me insultaban con palabras soeces, me golpeaban, intentaban escupirme, entre otros. Todas estas experiencias tan deprimentes las guardaba en mi corazón y en las noches, encerrada en mi habitación, la cual compartía con mi hermana pequeña, sujetada a mi almohada, comenzaba a llorar hasta que el sueño me vencía.

En cada una de las experiencias vividas, solo recuerdo a una amiga: “Bárbara Katherine Delgado Zavala”, quien fue la única que en ocasiones se solidarizaba conmigo y lloraba junto a mí cuando observaba la conducta de mis compañeros de clases.

Como cada persona es un mundo y reacciona de manera diferente, de igual manera era mi proceder. Cada persona resuelve sus dilemas de manera diferente y busca escape ante diversas situaciones. Por tal razón podemos escuchar sobre niños, adolescentes, jóvenes, entre otros que se refugian en amistades inadecuadas, toman caminos incorrectos y fracasan en el proceso porque no encuentran apoyo o solución a sus problemas. Otros, de manera errónea han tomado la opción de privarse de su vida porque ya no pueden más y así de esta manera, cada cual busca su método para sobreponerse o rendirse, su camino.

En mi caso por la gracia de Dios y por los principios cristianos inculcados por mis padres, me refugié en Dios y en mis estudios, y aunque en instantes no lograba superar lo ocurrido, logré desarrollarme poco a poco de manera profesional y abrazar cada meta trazada.

El acoso o llamado “bullying” es NOCIVO para la salud y bienestar emocional de cualquier ser humano. Muchos hemos logrado superar los traumas causados con el paso del tiempo, pero este es un proceso lento y doloroso. Impacta de manera tal la autoestima, que nos persigue hasta las diferentes etapas de nuestra vida. Puede llegar a impedirnos alcanzar la paz interior, puede hacernos sentir devaluados, puede provocar que nos despreciemos a nosotros mismos y creamos en cada palabra expresada con odio hacia nosotros sin alguna razón o motivo. Puede ocasionar que dudemos de nuestras capacidades y aptitudes y nos enfoquemos únicamente en lo que puede verse de nosotros, más no en nuestro interior, que es lo más importante. (Porque el físico puede trabajarse).

El acoso o “bullying” es DESTRUCTIVO, es LETAL, trae consigo raíces profundas, momentos de amargura y gran dolor. En la etapa de adultez, puede repercutir en que fracasemos en nuestras relaciones amorosas, nos puede conducir a cometer grandes errores, que pueden transformarse en horrores, y puede llegar a convertirse en una eterna pesadilla.

Agradezco a Dios nuevamente porque este tipo de conducta en las escuelas es penalizada y sancionada. Quien asume la misma, desde mi punto de vista es un criminal como cualquier otro, porque no tiene la más mínima idea de los daños que puede provocar en una persona.

Este tipo de conducta debe ser repudiada y debe ser tratada mediante prevención primaria, concientizando a niños y a niñas desde el hogar.

Yo que he vivido y atravesado por este tipo de situaciones, comprendo con exactitud lo que se siente, cómo se sufre y lo que se vive. NINGÚN ser humano tiene derecho a burlarse y hacer sentir mal a otro por la RAZÓN QUE SEA, pues no hay justificación.

Mi trauma, el cual he superado con el paso del tiempo (aunque no puedo evitar conmoverme cuando hablo sobre el tema), es el trauma que miles de niños, niñas, adolescentes y jóvenes sufren a diario y muchas veces en silencio, a  lo que debemos PRESTAR ATENCIÓN.

¡BASTA YA! Basta a este tipo de conductas y comencemos desde el hogar por fomentar el respeto, por inculcar valores a nuestros hijos y sensibilizarlos en cuanto al dolor ajeno. ¡Enseñémosle a nuestros hijos a respetar la diversidad y a comprender que lo que es bello para uno, no necesariamente es bello para otro y viceversa, y que la principal belleza, proviene del interior!

Orientemos y eduquemos a nuestros hijos sobre estos temas sin temor alguno, hablándoles claro, utilizando el modelaje e inculquemos en ellos la importancia de ser seres humanos sensibles y empáticos. Si hacemos esto, desarrollaremos niños, niñas, adolescentes, jóvenes, hombres y mujeres de bien, solidarios y humanos, en todo el sentido de la palabra.

Que puedan comprender que el acoso o “bullying” duele y duele de veras.


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Thursday, December 14, 2017

La importancia de que te llamen por tu nombre y/o apellido

Tengo nombre y apellido, ¿es tan difícil de comprender?

Me he percartado de que en determinados lugares, algunos profesionales para mantener una línea entre ellos y sus participantes, clientes, pacientes, entre otros, suelen llamarlos de diferentes maneras y no por sus nombres.

En mi caso como trabajadora social, aunque procuro mantener una relación profesional-participante, procuro que estos puedan sentirse de la mejor manera posible. Por lo que desde mi punto de vista llamar a una persona por su nombre o apellido, es una  manera de que esta pueda sentirse en confianza  y segura para exponer sus situaciones, necesidades o inquietudes. 

Cuando llamamos a una persona por su nombre o apellido, de manera indirecta le estamos llevando el mensaje de que nos importa, de que la tenemos presente y sobre todo de que sabemos quién es. 

Estoy muy de acuerdo que quizás al inicio, o en una intervención breve, no podemos pretender sabernos el nombre de la persoma, igualmente la persona no puede pretender que le llamemos por su nombre. Pero cuando se trata de personas a las que llevamos mucho tiempo contactando o brindando servicios (en mi caso como profesional), entiendo que es una falta de consideración y empatía no llamarle por su nombre o apellido. Es como si colocáramos un muro entre profesional y participante para evitar que este sea cruzado. 

Respeto el punto de vista de otros profesionales que quizás difieran de lo que expongo. Por mi parte, procuro que las personas se sientan en un ambiente adecuado y de confianza, como expuse anteriormente,  en el cual abunde el respeto y el profesionalismo. 

Cuando he estado del otro lado (en el de participante), me he sentido honrada cuando ese o esa profesional que lleva tantos años brindándome servicios me llama por mi nombre o apellido, y honestamente les indico que me hace sentir muy bien. Este sentimiento es el que procuro que experimenten esas personas a las que sirvo mediante mi profesión. Que puedan comprender mediante mis intervenciones, que no son un número más, que no son por ejemplo: "mamá, papá, abuela, abuelo, tía, tío, entre otros", sino que tienen un nombre o apellido, el cual por respeto lo aprendo, lo asimilo y les llamo por el mismo. 

Siempre debemos recordar que es importante tratar a otros como nos gusta que nos traten. ¿Cómo podemos lograr que nuestros participantes se acerquen a nosotros y puedan sentirse seguros? Demostrándoles que los conocemos mediante la utilización ya sea de su nombre o apellido y dejando a un lado esos detalles que en ocasiones nos pueden parecer formales, pero que no necesariamente pueden parecerle a ellos y mas bien lo perciben como una brecha.

Así que recomiendo que desde hoy en adelante, si eres un profesional que día tras día ha brindado servicios a una persona y han establecido esta relación profesional-participante, cliente, paciente, etc., si no has puesto en función lo que en esta reflexión expongo, lo intentes y lo pongas a prueba. En el intento podrás visualizar en el rostro de esa persona una actitud de asombro, aunque no lo exprese. Porque en realidad a todos nos gusta que nos llamen por nuestros nombres o nuestros apellidos. 

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