Dra. Flor De Liz Santiago Fernández, E.Ed, M.Ed Autismo y Educación Especial, LCSW en PR, FL, VA y TX. LICSW en AL, MSW, BSW, RBT, Diplomado en Psicopatología y Mindfulness, Certificada en PNL Practitioner & NLP Life Coach (Acreditado), Certified y MoCCA, ADOS 2 y ADI-R. Autora y Escritora, Administradora y Fundadora de Family Balance Therapy, LLC., Estados Unidos, Profesora en Ana G. Méndez, South Florida (Miami Lakes) y Nova Southeastern University Miami y Puerto Rico.
Hoy sabemos que vivimos, de mañana no tenemos alguna idea.
Es por esa razón que cada día que vivamos debemos hacerlo como si fuera el último.
Debemos disfrutar cada instante junto a los seres que amamos y terminar asuntos
inconclusos.
Me ha tomado por sorpresa la partida de una persona muy
conocida y productiva con quien tuve una grata conversación telefónica el 6 de
julio del año en curso. En el día de ayer me sorprendió la noticia de que ya no
estará más en el mundo de los vivos. Algo que me alienta, a pesar de no haber
compartido con ella personalmente, es que partió cumpliendo un sueño, un anhelo
y que justo en ese viaje tan esperado y planificado, partiría de este mundo.
La vida es verdaderamente un privilegio y un obsequio
divino, el cual no tenemos la certeza del tiempo que estaremos disfrutando de
la misma. Lo más importante de ese obsequio es que sepamos conservarlo, disfrutarlo,
valorarlo y apreciarlo.
Vivir es reconocer que el tiempo que se nos ha concedido
en este mundo es para dejar huellas, amar, ser amados y no perder el tiempo en
simplezas.
Somos privilegiados cuando abrimos nuestros ojos ante un
nuevo amanecer. No importa lo poco o lo mucho que tengamos. Somos privilegiados
cuando aunque con dificultad, aun podamos respirar, cuando a través de diversas
luchas o batallas, seguimos en pie de lucha.
Vivir es soñar, crecer, tomar control de nuestras vidas,
hacer lo que tanto anhelamos, alcanzar metas, objetivos, encontrar y lograr
nuestro propósito.
El suceso ocurrido con la persona que les indiqué, me ha
tomado por sorpresa. Y es que muchas veces dejamos este mundo, dejamos la vida
de manera sorpresiva. Ante esto, valoremos lo que tenemos, aunque luchemos por más
cada día y transitemos por la vida con las mejores intenciones y deseos de VIVIR!
¿Es el lugar en el que estoy
el lugar en donde quiero estar?
En cuántas situaciones, ocasiones, circunstancias y/o
momentos nos hemos realizado esa pregunta. Y es que en realidad en determinados
instantes de nuestra vida nos tenemos que detener a meditar y analizar sobre
esto.
Para responder a esta interrogante deberíamos
remontarnos a algunos años atrás y pensar en ello. Para hacerlo podríamos
cuestionarnos de la siguiente manera formulando las siguientes preguntas:
·
¿He
podido cumplir las metas trazadas en el pasado?
·¿He
podido realizar cada cosa que me propuse anteriormente?
·¿Siempre
he querido estar en el lugar en donde estoy o es que el destino me ha llevado a
estar aquí?
·¿Estoy
aquí porque las circunstancias de la vida me han llevado?
·¿Será
que sí estoy en el lugar en donde quiero estar pero no con las personas con las
que quiero estar?
·¿Me
habrá jugado vilmente el destino?
·¿Será
que he dejado cosas inconclusas?
·¿Por
qué me siento de esta forma?
·¿Es
saludable sentirse así?
·¿Cuál
podría ser la causa de mi duda?
·¿Estaré
necesitando un cambio o algo nuevo en mi vida?
·¿Qué
puedo hacer?
Es probable que puedas sentirte de esa manera porque quizás
no hayas tomado buenas decisiones en el transcurso de tu vida, o por sucesos
ocurridos. Pero no todo se ha perdido. Nunca es tarde para llegar al lugar en
donde realmente quieres estar.
Por otra parte, quizás ya sea tarde para estar con
quien o quienes deseas estar pero nunca olvides que han sido decisiones que
anteriormente tomaste y ante esto hay que enfrentar las consecuencias. Puede
haber sido el producto de decisiones tomadas por otros que te hayan afectado de
igual manera.
Si tu situación es que ya estás en el lugar en donde
querías estar pero no con quienes deseabas estar, verifica y analiza qué es lo
que ha impedido que esas personas estén hoy en día contigo, y trabaja con ello.
Procura de ser posible y si está en tus manos, que puedan llegar hasta donde
estás.
Otro punto sería que posiblemente estés en el lugar en
donde debes estar y con quienes debes estar, en donde eres útil, necesario/a,
productivo/a, y no lo has podido percibir.
Medita en lo siguiente: las vidas que has tocado, las
situaciones que has transformado, los cambios que has realizado, las metas que
has cumplido o estás por cumplir, los sueños que has podido convertir en
realidad. Lo mucho que te has sacrificado, lo lejos que has llegado, la
cantidad de personas a las que has impactado y apoderado. Los gratos recuerdos
que has dejado, las lágrimas que has secado, los caídos que has levantado, los
grandes puentes que has cruzado, las montañas que has escalado. Los obstáculos
que has sobrepasado y a los enemigos que has derrotado.
Luego de haber
analizado todo lo anterior, reflexiona nuevamente sobre la pregunta que has
realizado.¿Es el lugar en el que estoy el lugar en donde quiero
estar? Y podrás concluir que estamos en donde estamos y con quienes estamos, por
alguna razón. Y que muchas veces lo que pensamos que es lo mejor para nosotros,
no necesariamente lo es.
Que quizás estás perdiendo el disfrutar cada cosa que
haces, cada paso que das, cada logro que alcanzas porque te enfocas solamente
en lo que está por venir, o en pensar que en donde estás no es el lugar
adecuado para ti. Pierdes lo mejor de tu vida, tus mejores años pensando
siempre en lo que vendrá luego.
De ahora en adelante, cuanto sin percatarlo te
realices la misma pregunta, u otra persona te cuestione de esa manera, le dirás:
estoy en el lugar en donde debo estar por el momento y con quienes deseo estar.
Porque nadie puede obligarte a estar con quien no desees.
Siempre lleva contigo una actitud positiva la cual te
ayudará a ser la mejor versión de ti en donde quiera que estés, pues esto es lo
que verdaderamente importa en la vida. Esa actitud positiva acercará a todas
esas personas con las que quieres estar y te llevará a ser feliz en cualquier
lugar o rincón del mundo.
Recuerda que lo bueno de la vida puede estar al
alcance de tus manos, no lo dejes ir atrayendo las cosas negativas e ignorando
lo positivo que tienes y lo que te rodea. A veces vivimos sin vivir porque
hemos muerto estando vivos.Cambia tu
actitud, y podrás disfrutar de grandes cosas. Porque a veces la falla no está
en los demás, sino en nosotros mismos. Y somos nosotros quienes debemos cambiar
y no tratar de cambiar al mundo. Hacia adelante!!!!
Me entristece
grandemente ver cómo en este país últimamente no importa el talento que tenga
una persona, sus cualidades, habilidades, capacidades, aptitudes y/o su
intelecto, sea suficiente para ser reconocidos y brindarles la importancia que
merecen.
¿Por qué? Porque se
le está dando importancia y valor (otros dirían pauta), a personas que no
aportan positivamente al país. Personas que pueden ser descritas como un mal
ejemplo para la juventud, chabacanos, vulgares y sin algún tipo de talento.
¿Qué mensaje les
estamos llevando a nuestros niños futuros hombres y mujeres del mañana? Que
para ser exitosos no vale la pena estudiar, o aportar positivamente para que te
reconozcan. Que basta con ser controversial, hacer el ridículo, no tener
talento aunque tengas un buen físico, o llamar la atención para que puedas ser
reconocido o para que te valoren.
De verdad que me
pregunto a diario cada vez que observo a una de estas personas en programas
televisivos y/o radiales como si fueran gente productiva, ¿hasta dónde
llegaremos? ¿Qué más se puede esperar?
Tenemos que comenzar
a realizar cambios y dejar de aplaudir lo que está mal y apoyar a quienes con sus
acciones intentan levantar nuestro país. Personas como la enfermera que estuvo
colaborando con la situación en una de las carreteras de Puerto Rico en los
pasados días, personas como nuestros atletas, fundaciones que se encargan de
ayudar a otras personas menos afortunadas, mujeres y hombres que hacen la
diferencia en sus trabajos luchando día tras día por progresar, estudiantes de
escuelas públicas y privadas, estudiantes universitarios esforzados.
Si observamos a
nuestro alrededor podemos encontrar personas dignas de emular, de seguir, de
admirar, que puedan marcarnos positivamente. Si hacemos estas cosas tendremos
un mejor país. Mientras sigamos apoyando a quien no hace nada productivo, no
llegaremos a ningún lado. Este es mi pensar.
Quiero un cambio positivo para mi patria, PUERTO RICO!!!
Por: Flor De Liz Santiago Fernández, Trabajadora Social, Autora y Escritora El término diversidad es definido según la Real
Academia Española como: “Variedad, de semejanza, diferencia, y/o abundancia,
gran cantidad de varias cosas distintas”. Por lo que cuando utilizamos la palabra
diversidad, nos referimos a las diferencias y a la variedad de personas,
animales y/o elementos en un determinado lugar. En palabras sencillas,
significa que en un lugar en específico podemos encontrar personas, cosas o
animales que presenten características diferentes que los distingan unos de los
otros.
Podemos nombrar algunos tipos de diversidad, como la
cultural (personas de diferentes culturas y/o nacionalidades), la biológica (referente
a diferentes especies) y la diversidad sexual (la orientación y preferencia
sexual). En fin, cabe destacar que es un término muy abarcador.
Mi pregunta es la siguiente, si muchas personas se les
pregunta y pueden definir el término antes indicado, conocen su significado, lo
que implica, ¿por qué se les hace tan difícil mostrar tolerancia ante la
diversidad? He sido testigo de cómo se discrimina a las personas por ser
diferentes, por actuar de manera diferente, por hablar de manera diferente. Es
terriblemente decepcionante escuchar a personas denigrar a otras simplemente
porque no son “iguales” a ellas, porque no son de su misma nacionalidad, porque
tienen alguna condición, por su “status” económico, etc.
Esto es un claro ejemplo de la inmadurez, la
ignorancia y la falta de educación de algunas personas en este país, y en el
resto del mundo. Es una muestra de la carencia de valores en nuestra sociedad. Una cosa es no estar de acuerdo con ciertas actitudes o conductas, pero eso no
nos otorga el derecho de juzgar por ello, pues no somos quienes para señalar. Tenemos que ser parte de ese pequeño grupo de la
sociedad que respeta la individualidad, el ser humano y a quienes por una u
otra razón presentan características diversas, esas características que podemos
ver a simple vista y las que no podemos ver.
En mi experiencia de vida, desde la etapa de mi niñez hasta
mi etapa adulta, he sido discriminada por muchas personas por ser diferente,
pues en nuestra sociedad si no eres como el grupo, si no te unes, te señalan y
te juzgan sin conocerte. Se hacen una imagen de ti, la comparten con los demás sin
conocerte a profundidad.
En mi vida como profesional en Trabajo Social he sido
testigo de igual manera del sufrimiento y la angustia de las personas que
poseen características diferentes a los demás, o que son diversos a ellos por
diferentes razones, algunas de las anteriormente mencionadas. En realidad es
sorprendente la variedad de casos que podemos trabajar en cuanto a este tema. Personas
discriminadas por su orientación sexual, por alguna condición de salud mental,
por su origen, entre otros.
Como madre, de igual manera he sido impactada en
cuanto a la diversidad. Esta área de mi vida me ha llevado a fortalecerme en
las demás. Porque sabemos muy bien que cuando nos tocan a un hijo/a nos tocan
la vida, por lo que he aprendido a desarrollar destrezas para combatir la
intolerancia a la diversidad y no permitir que hieran o lastimen a quienes amo.
No podemos permitir que los ignorantes, los incultos y
personas dañinas sigan impactando negativamente la vida de quienes representan
la diversidad, pues si vamos a desmenuzar el término, en realidad tendríamos que
aceptar que TODOS somos diversos porque ninguna persona es igual a otra y todos
poseemos características que nos distinguen.
Hago un llamado a esas personas que disfrutan humillar
a los demás, que los denigran, que los rechazan, que les impiden la entrada a
lugares, que les imposibilitan el camino, que se mofan, que se burlan, que
comentan de manera negativa, que hieren y lastiman con sus acciones y palabras a
esas personas y a sus familiares, para que reflexionen y modifiquen su
conducta.
A esas personas les quiero recordar que lo que haces
lo pagas de alguna manera. De igual forma les comento que nunca sabes cuándo tendrás
en tu familia o en tu entorno alguna persona amada que sea un gran ejemplo de
la diversidad. Cuando eso les suceda, si es que son humanos realmente, podrán percatarse
de lo hermoso que es amar, abrazar, acurrucar a una persona diversa ante la
sociedad y lo gratificante que es sentir ese amor recíproco. Y nunca olviden
que tanto el cuerpo de aquellos/as que se describen como personas “normales”,
como el cuerpo de quienes representan la diversidad, serán sepultados de igual
manera, por lo que al momento de nacer y de morir todos somos iguales y no hay
diferencias. Esto va por mi hijo diagnosticado con autismo. ¡Quiero respeto y solidaridad! Facebook: @FlorDeLizSantiagoFernandez